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jueves, 19 de septiembre de 2013

Presentación actividades Otoño para familiares


Esta semana hemos presentado las actividades pensadas para nuestros familiares de cara a la nueva temporada de Otoño.

Como en años anteriores los grupos de autoayuda y la formación serán los pilares fundamentales dada la demanda y buena acogida entre los que cuidan. También contaremos con el taller de manualidades y las salidas programadas que tan buenos resultados dan con los usuarios del centro terapéutico.

Si no pudiste asistir a la reunión informativa, no queremos que te quedes sin conocer la nueva oferta formativa que hemos preparado para ayudarte en tu quehacer diario esta temporada. Recuerda que estos cursos son de nivel II y que es recomendable aunque no imprescindible haber realizado los del nivel I:

Consulta nuestra oferta formativa.

lunes, 16 de septiembre de 2013

La elección de la residencia

“Le resultaba muy raro ser una extraña
 caminando por un lugar que había sido su hogar,
 ser una infiltrada donde en tiempos
 tuvo derecho a ir por donde quería…” 
Ken Follett

Cualquiera de nosotros puede hacer un pequeño esfuerzo y ponerse en la piel de alguien que debe abandonar su hogar, porque, como dice Kate Morton, un hogar es más que la suma de los elementos materiales que lo componen: "es un almacén de recuerdos, un archivo, un guardián de todo lo que ha sucedido dentro de sus límites…"

Sin embargo, es cierto que en ocasiones, en la sociedad en la que vivimos, los hijos, esposas/os… no pueden hacerse cargo del cuidado de un enfermo o de una persona mayor. Para nosotros no cabe duda, el hogar del anciano es el mejor lugar donde puede vivir. Siempre y cuando, claro está, se cumplan las condiciones necesarias de cariño, recursos materiales, alimentación, seguridad…

Cuando hemos llegado a la decisión de ingresar a nuestro familiar en una residencia tenemos que tener en cuenta que no vale cualquiera, que éstas tienen que cumplir una serie de requisitos mínimos para ofrecer los mejores cuidados. Por ello hemos elaborado un pequeño decálogo para la elección de una residencia. 

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es en qué me debo fijar: 
  • Nº de auxiliares por turno. No debería ser menor a un auxiliar por cada 6 residentes. Tenemos que ser conscientes de que quienes realmente van a pasar mayor tiempo con nuestro familiar y quienes van a proporcionar los cuidados son los auxiliares de enfermería. Por ello es importante que nos fijemos en comentarios y comportamientos de éstos con respecto a residentes, usuarios, compañeros… y poder valorar su grado de sobrecarga.
  • Si existe un espacio específico para personas con demencias. Como todos sabemos las necesidades de los enfermos con demencias son diferentes a la de otros usuarios. Nos fijaremos en salas, habitaciones, jardines….
  • El confort en las habitaciones y salas comunes. Habitaciones individuales o dobles, ventilación y luz natural, temperatura, ventanas al exterior…
  • Actividades específicas para los mayores con demencia (estimulación cognitiva, fisioterapia, psicomotricidad…)
  • Disponibilidad de médico las 24h. Además, debe tener terapeuta ocupacional, trabajador social, psicólogo para la familia, fisioterapeuta y animador social (incluidos en el precio). También valoraremos la accesibilidad de estos profesionales.
  • Estilo de dirección:
    • Trabajo en equipo
    • Enfoque bioético (como por ejemplo: política de sujeción)
    • La familia debe ser la que toma las decisiones
    • Hora de levantarse y acostarse
    • Frecuencia del baño
    • Cambios de pañales
    • Cambios posturales
    • Existencia de malos olores
    • Existencia de úlceras por presión
    • Nutrición, dieta adaptada a las necesidades de los residentes. Los menús deben ser expuestos con antelación en zona visible…
  • Accesibilidad a las instalaciones
  • Sistema de seguridad:
    • Frente a posibles extravíos de los residentes
    • Frente a caídas
    • Atención nocturna
  • Visitas:
    • Libertad de horario
    • Cercanía al domicilio
    • Facilidad de transporte público para llegar a la residencia
    • Salas de visitas cómodas, donde se pueda realizar una correcta comunicación
    • Disponibilidad de ayudas técnicas
  • Existencia de otros servicios: peluquería, podología…
Comentar que nunca debemos consentir:
  • Las caídas injustificadas
  • Pérdidas de dentaduras o que le pongan la dentadura de otro residente. 
  • Moratones
  • Que nuestro familiar no reciba un servicio específico
  • Pérdida de peso injustificada, es decir, que no se deba a enfermedad, problemas de dentadura…
  • Que presente somnolencia de forma injustificada (que no se deba a la administración de los fármacos prescritos por su médico)
  • Uso de sujeciones si éstas no han sido consentidas por el familiar. 

Estos casos hay que ponerlos en conocimiento de la directora/or, gerente o jefe médico del centro. En caso de que la situación se repita o no se solvente, se recomienda, si es posible, cambiar de residencia y ponerlo en conocimiento de la administración competente. En caso de que no sea posible el cambio se valorará la posibilidad de denunciar. 

Terminaré de la misma forma que he empezado, porque hay frases que dicen verdades como puños y que nuestros ancianos que están en residencias lo saben:

“El lugar que amamos,
 ése es nuestro hogar; 
un hogar que nuestros pies pueden abandonar, 
pero no nuestros corazones”
Oliver Wendell Holmes

viernes, 5 de julio de 2013

Reflexiones en voz alta de un colaborador

Llevo mucho tiempo buscando un hueco para poder escribir este artículo y compartir con todos/as los/as visitantes de este blog la curiosa experiencia que tuve no hace mucho tiempo en AFA-Parla.

Como muchos/as de vosotros/as sabéis he realizado mis prácticas como Trabajador social en el centro de día de AFA-Parla y como siempre me enseñaron que hay que terminar lo que uno empieza sigo colaborando con la entidad en el proceso de elaboración del II Plan estratégico, digámoslo de forma intermitente.

No es la primera vez que participo en la formulación de un Plan estratégico, pero si es la primera vez que colaboro en el desarrollo de un Plan donde además de la participación de los diferentes profesionales se cuenta con las aportaciones de los familiares de los usuarios/as del centro.

Mientras que estábamos desarrollando la I mesa técnica de familiares resultó que de forma paralela se estaba llevando a cabo una inspección del centro desde la Consejería de Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid y en un momento concreto de la misma la Inspectora fue invitada a sentarse en la mesa técnica, uno que ya tiene experiencia se esperaba que los familiares se iban a “cortar”, que les iba a bloquear la autoridad que emite una inspectora y en ese momento surgió ese algo que se respira en AFA-Parla.

Los/as familiares establecieron de forma totalmente autónoma una conversión con la inspectora sobre el futuro de la problemática social de las personas dependientes, sus necesidades y demandas, le ofrecían sus opiniones acerca del presente y el futuro  del centro, la preguntaban sobre las subvenciones, el concierto de plazas o el cheque-servicio además de responder ampliamente a todas las preguntas que le hacia la inspectora sobre el funcionamiento del centro.

Posiblemente la inspectora podría pensar que todo estaba preparado tácticamente pero estoy seguro que al ver mi cara de asombro por lo que estaba sucediendo en esa sala de reuniones se despejaron todas sus dudas relativas a la espontaneidad del momento.

Y es que no pude responder de otra forma al ver como los/as familiares hablaban del proyecto de AFA-Parla, su proyecto, en primera persona defendiendo y apostando por el mismo, reflejando la implicación de años, reconociendo de forma humilde los aciertos y los errores y poniendo toda la “carne en el asador” ante uno de los momentos más difíciles de los últimos años.

Eso es lo que diferencia  AFA-Parla de otros proyectos, los centenares de nombres, caras, manos y horas de trabajo que se esconde detrás de sus siglas y acompañan en el día a día al gran equipo profesional que hace funcionar la entidad.

Mi propósito aquel día era coordinar una mesa técnica combinando la actividad prácticas con la formación en un nuevo modelo de trabajo, pero la lección fue reciproca  y son precisamente estas lecciones las que nos hacen grandes a los Trabajadores/as Sociales a lo largo de nuestras carrera, aún hoy recuerdo aquel día de forma especial contándoselo a colegas de profesión y compañeros/as de viaje.

Desde la distancia y de forma intermitente me acuerdo mucho de todos/as vosotros/as familiares que hacéis fuerza de flaqueza y apoyáis a los compañeros/as en difíciles momentos, eso es la intervención social en estado puro y el mejor indicador de que mi trabajo y el de mis compañeras/os merece la pena.

Saludos, seguramente nos veremos en breve.
Israel Aguado.